domingo, 23 de octubre de 2011

Sueños


La puerta se abre de par en par en mi corazón,
y las luminiscencias se asoman, me invitan a mirar...
El Hogar, Tierras Inmortales, cantando su melodía imperecedera,
invitándome a despertar al más hermoso de los sueños...

Acaricia mis oídos, enciende mi alma,
obsequiándo sutiles destellos ante mis ojos,
estrellas reflejadas en mis lágrimas de infinita alegría.

Reencuentro con la Eternidad,
susurrante su suave brisa.
País de Ensueños,
agitándo en un secreto compás las hojas,
doradas, verdes y azuladas,
un arco iris vibrante hecho de innumerables flores,
flameando en prados y jardines naturales.

La canción se eleva, indetenible,
la musica arcana, la magia antigua,
haciendo danzar a mi espiritu,
colmándolo de dones como una lluvia de primavera,
como cascadas de resplandores y sombras...

Lagos espejados centelleantes de rayos plateados,
saludando el sol de atardecer,
dando una lenta y reverencial bienvenida,
a la serena oscuridad de la noche...

Imposible, por bendición divina, volver a dormir,
los Sueños Eternos están grabados por siempre en el alma,
deseosos siempre de hacernos despertar...

lunes, 9 de mayo de 2011

Pétalos marchitos



Mirando desde los ventanales de mi corazón,
Entre cortinas bordadas en lágrimas,
buscando en vano el brillo de tu alma.
Todo afuera es oscuridad.
Océanos de incertidumbres donde tu espíritu naufraga.
No puedo encontrarte tras esos velos de tinieblas.
Una magia arcana y antigua.
Secretos hechizos que no puedo deshacer.
El sortilegio construído por tu misma voluntad.

Ya no puedo esperar.
Todo lo que podías oir fue dicho.
Todo lo que podías dar fue recibido.
Una melodía melancólica, otra triste letanía,
Sembrando susurros en los rincones secretos de mi alma.
Cierro mis ojos, me preparo para despertar de este bello ensueño.
La pesadilla aguarda ansiosa tras los umbrales de esta fantasía.
Los aullidos demenciales resuenan más allá del portal.
Alaridos que se proclaman portadores de la verdad.

Poco importan ahora esas estridencias.
Sólo puedo pensar en la estela plateada dejada por el brillo de tus alas.
El sonido de la preciosa música insinuada por tu alma.
Un anhelo que se deshace como una rosa que se marchita,
Sembrando pétalos en este páramo de remembranzas.

Recuerdo del Paraíso Perdido.
Añoranza de un paraíso nunca encontrado.

viernes, 4 de febrero de 2011

Melodía agonizante


Al borde del acantilado, tu fe difuminándose como una nota en el vacío.
Tu música se ha perdido en el horizonte, no habrá ningún eco para tus canciones.
Y el paisaje lejano, borroso, un recuerdo del Edén perdido.
Un páramo inhóspito, lo único que pueden ver tus llorosos ojos...

Por fin has dejado de tocar en vano tu melodía agonizante.
Por fin tu corazón se resigna a dejar de latir...

Todas tus canciones fueron compuestas, tocadas, aplaudidas, desdeñadas y olvidadas.
Todas tus canciones, vástagos del dolor más profundo y desesperanzado.
Y el abismo se abre a tus pies, un agujero de negrura en lo profundo del alma...

Letanías de vacuidad susurran tus labios, una música monocorde.
Un aullido que se desvanece en la noche, sin nadie para oírlo.
Un último suspiro, proferido por una ilusión moribunda...

Errando en las tinieblas


En vacíos laberintos, en el olvido eterno...
no hay lucha ni esfuerzo que libere tu condena...
¿Dónde quedó tu perfidia?
¿Dónde quedó tu desafiante altivez?
Añorando la perdida gracia
la paz eterna de tu cárcel de luz...

Ángel caído, vagando para siempre
arrastrando las antiguas cadenas
grabadas con tu vetusto pecado,
testigos de tu sacrilegio imperdonable...
No hay más luz ni alas doradas
la culpa agoniza sangrante en tu ojos
¿Te has cansado de lamentar?
¿Has abandonado al fin toda esperanza?

Paradoja sin fin, tu libertad es tu condena
errando por siempre en las tinieblas
anhelante entre remordimientos
bebiendo la hiel de la indiferencia
libando tu abnegada e inútil desdicha...

No hay perdón para los ángeles rebeldes,
Pecan con la plenitud de sus conciencias...

Bañada en lágrimas


Sueños rotos de medianoche
susurrantes desilusiones
vagabundas almas en pena
aullando al abismo del alma...

Una rosa que se deshace
uno a uno sus pétalos caen
bañada en lágrimas
azotada por la fría brisa...

Un ángel encadenado
cubierto está su rostro
una máscara ilusoria
sonriente en su desdicha...

Y un ángel condenado
inmóvil en su funeral
como mármol inerte
muriendo eternamente...