domingo, 28 de noviembre de 2010

Mascarada


Caen una a una las máscaras,
los pensamientos se aclaran,
las tinieblas se disipan,
huyen del prístino resplandor,
de las refulgentes sombras de mi alma.

La bestia arcaica ha despertado,
oye atenta el susurro arcano,
fija sus ojos en los sutiles entramados,
en el misterioso sostén de la realidad...

Una vez más...

Todo ahora se vuelve más claro,
las verdades y también las mentiras.

La soberbia sonríe en su desnudez,
desprovista de su abnegado disfraz...